Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia.Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón.Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.
lunes, 12 de enero de 2009
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Ya no escuches los lamentos de la envidia popular. No se lucha desde el suelo ni encerrado en un lugar.
ResponderEliminarNatti~